Ley anti-tabaco en España. Ganamos todos.


He intentado evitarlo. No tratar el tema. Porque parece que se ha abierto la caja de truenos, que se han extendido siete nuevas plagas o que se haya cometido el acto más vil contra las libertades individuales. Pero finalmente, tras leer una sarta de estupideces, no me ha quedado más remedio que exponer lo que pienso, y la argumentación consiguiente. Vayamos por partes.

En primer lugar, esta ley no se trata de “una cortina de humo” como señalan algunos medios; esta ley se viene cocinando desde hace años, y comenzó a legislarse el consumo de tabaco en lugares públicos desde 1996, con el ministro José Manuel Romay Beccaria. Se han ido realizando reformas a lo largo de estos años, aunque la verdadera impulsora de la norma fue Trinidad Jiménez, que nada más ser responsable de la cartera de Sanidad, se marcó el reto de eliminar la presencia de humo de tabaco de todos los espacios públicos.

En segundo lugar, para poder hacer un juicio de valor de la nueva ley, hay que distinguir entre derecho fundamental y libertades individuales. Fumar no es un derecho en sí mismo. Del mismo modo que tampoco es un derecho comer chocolate, o beber un cubata. No, eso es un capricho. Algo que no es imperiosamente necesario para poder vivir, y por lo tanto lo convierte en algo intrascendente. Lo que sí es un derecho fundamental es la salud. En la actualidad mueren en España 5000 fumadores pasivos anualmente por la exposición al humo de tabaco. Se hacía necesario, pues, regular el consumo de tabaco en espacios públicos.

En tercer lugar, existen sustancias adictivas legales que también acarrean problemas sanitarios, como el alcohol, pero no afecta de modo directo a los “no bebedores”. Es cierto que puede provocar problemas socio-familiares, pero también lo es que el gobierno lanza campañas en contra del consumo irresponsable de alcohol, y muchas administraciones se han mostrado muy preocupadas por el consumo del alcohol entre los jóvenes, regulando comportamientos sociales como el botellón. Por lo tanto el tabaco no es la única sustancia adictiva que es regulada.

En cuarto lugar, es una burda mentira que antes de esta ley los “no fumadores” tuviéramos lugares libres de humo. Me irrita muchísimo este punto, porque sencillamente es un falacia, no hemos podido disfrutar ni de un bar, ni de un pub, ni de una discoteca sin el dichoso humo del tabaco. Y lo hemos soportado un largo número de años. A costa de nuestra propia salud. Déjense de victimismos, que recuerdan ustedes a las lágrimas del cocodrilo.

En quinto lugar, sí, el gobierno tiene un afán recaudatorio con el tabaco. Y es para compensar el enorme gasto sanitario que provoca el consumo de tabaco en la población. Porque en este país se ignora cuánto es el coste sanitario que tan sólo en 2008 generó un sobrecoste sanitario y social en torno a los 16.474 millones de euros, ¡en tan sólo un año! ¿Compensan tan sólo los impuestos sobre el tabaco semejante gasto?

En sexto lugar, en otros países se ha aplicado una normativa similar y la hostelería no solo no ha tenido pérdidas, sino ganancias, ya que aumentó la asistencia de público. Los hosteleros también ganan.

Para terminar: los “no fumadores” por fin podemos ir a nuestros lugares de ocio libres del humo de tabaco. Los fumadores se acabarán acostumbrando, como lo han hecho en los trenes, aviones o autobuses previamente. Y además, y a pesar del aluvión de críticas de estos, quienes más se benefician son ellos: probablemente disminuyan el consumo de cigarrillos, ganando en salud y dinero.

Por todo ello: ¡bien venida seas, ansiada ley anti-tabaco!

Prohibido fumar en España en 2010


No tendremos que esperar más que unos 15 días. Ese es el plazo que tienen los fumadores para disfrutar de su pitillo dentro de un local cerrado, sea restaurante, pub o cafetería. Por fin podré disfrutar de mi tapa de jamón serrano sin que el molesto humo del ajeno intoxique; por fin podré volver a casa y no tener que lavar la ropa todos los días por el pestazo del tabaco; y lo más importante: dejaré de estar expuesto a un factor de riesgo de padecer cáncer de pulmón. Dejaremos de ser el punto negro en el fondo blanco europeo contra el tabaquismo.

Señores fumadores: dejen de defender su derecho a fumar. ¿Desde cuándo es un derecho perjudicar la salud del ajeno? ¿Eso realmente es un derecho? No busquen descalificar al gobierno, alegando un recorte de sus libertades. Nadie le prohibe comprar tabaco, ni consumirlo. Si quieres lo consume en su casa. O en la calle. Pero respeten a los no fumadores. No digan que existen bares o cafeterías para no fumadores, porque son casi testimoniales, reductos a los que nos hemos visto limitados (y tan sólo en los dos últimos años!) como si los apestados fuéramos nosotros. Es más, somos los no fumadores los que siempre nos hemos mostrado tolerantes con ustedes y no al revés.

Gracias señora Ministra por esta excelente y maravillosa noticia. En cierto modo, por fin podré reconciliarme con mis amigos fumadores. A ellos, les pido paciencia y resignación.