Ayer se abrió tan fuerte la ventana de la democracia que volaron los populares más alto que cualquier otra gaviota jamás vista, mientras que la rosa de los vientos socialista, dio vueltas como una veleta hasta estrellarse entre el fango y el lodo de la amarga derrota.
Habrá miles de lecturas, análisis e interpretaciones de lo que ha pasado, pero tal vez todas se podrían resumir en una: crisis. La crisis económica ha barrido cualquier expectativa electoral del PSOE, por dos razones: su negación de la crisis al inicio y la adopción de medidas más propias de la derecha al final. Los socialistas han perdido su identidad y ello obligará a una nueva refundación del partido. La derrota de ayer se recordará como el inicio del fin del felipismo, porque hay que recordar que Rubalcaba es propio de otros tiempos.
El PP estaba exultante ayer, había mucho que celebrar. No he analizado datos históricos anteriores del PSOE o la UCD, pero creo que nunca, ningún partido ha controlado tantos ayuntamientos, comunidades y el gobierno central; y sólo es el principio: en 3 meses serán las elecciones andaluzas, y se da por segura la victoria de los populares.
El PP tiene vía libre. En todos los frentes. Por poner un pequeño ejemplo, en Galicia gobierna el PP por mayoría absoluta; también en muchas ciudades: Santiago, Ferrol y A Coruña. ¿Durante cuánto tiempo usarán el discurso de la herencia envenenada del PSOE? ¿Durante cuánto tiempo podrán seguir excusándose? Feijoo lleva en el poder casi 3 años, y aún es hoy que recuerda que no ha podido solucionar los problemas de Galicia (el paro sigue ascendiendo) por la herencia del bipartito y el gobierno de Zapatero. ¿Seguirá con el mismo discurso en los próximos meses, el próximo año? Hay rumores de que Feijoo adelantará las elecciones al año que viene, aprovechando que el socialismo está tocado de muerte (ayer el PP consiguió 15 escaños de 23 en Galicia, es decir, el 65% de los posibles).
¿Tiene el PP oposición en Galicia? La respuesta es no, un no rotundo. El PSdG está desnortado, temblando por las cifras de ayer. Y el BNG vive en una realidad paralela en la que tan sólo están ellos: ayer afirmaban que obtuvieron un magnífico resultado. Pero sorprende esa afirmación cuando han sido incapaces de ganar votos en plena debacle socialista. Los votos del PSOE se atomizaron en diferentes partidos, pero ellos no captaron votos, sólo perdieron. Su lectura de los resultados es francamente frustrante. El BNG está tocado de muerte al igual que el PSdG, pero con el agravante de que los nacionalistas no lo saben, o no lo quieren saber.
Hay que tener cuidado con las interpretaciones de los resultados de ayer. El PP ha ganado las elecciones porque el PSOE ha sido pulverizado, sus votos se han dispersado con un montón de granos de arena impulsados por un huracán. El PP tan sólo ha conseguido 570.000 votos más que en las elecciones de 2008, mientras que el PSOE ha perdido 4.286.000 votos.
Esto pone de manifiesto que el PP ha ganado las elecciones porque la ley d’Hondt favorece a los partidos más votados, independientemente del número de votos. Sólo ello explica que el incremento porcentual en número de votos absolutos del PP fuera de tan sólo de un 5.8%, mientras que en número de escaños, fuera de nada menos que un 20.8%. Con el PP ha jugado la ventaja de la dispersión del voto de la izquierda, lo que le ha beneficiado claramente.
¿Es justo? ¿Es injusto? Es lo que hay. Lamentarse de nada sirve. Pero al PP tiene que quedarle claro que no ha habido un respaldo masivo a su partido, ni a su programa. No, en su victoria se han conjugado dos cosas: la atomización del voto del PSOE y la ley electoral. Nada más.
Por lo tanto, el PP debería de andarse con pies de plomo, porque su apoyo caerá en picado durante estos 4 años que debe asumir recortes sociales y afrontar reformas estructurales en nuestra economía. Su actual hegemonía la disfrutará los próximos cuatro años, pero se sostiene sobre pies de arena.
La nota positiva de las elecciones de ayer, no es solamente el cambio de gobierno y la mayoría absoluta del PP, que le permitirá gobernar sin la continua coacción de grupos minoritarios; también lo es que el bipartidismo en nuestro país ha perdido la friolera de 3.7 millones de votos. El auge del UPyD puede significar una brecha en actual sistema. Ahora tiene 4 años para consolidarse, y madurando su proyecto. IU es consecuencia del voto de castigo a los socialistas, pero probablemente perderá apoyos en la próxima convocatoria. UPyD, debido a su posicionamiento socialdemócrata, más propio de partidos europeos, puede romper la eterna hegemonía del PP y PSOE. Optimismo pues a pesar de todo.
La crisis económica sigue viva. Hoy baja la bolsa y los mercados siguen acosando a la deuda española, con una nueva subida impetuosa de la prima riesgo. El PP tendrá que tener la valentía de afrontar los cambios estructurales que necesita España. Esperemos que piense más con sentido de Estado que electoral. Ya hemos visto con el gobierno de Zapatero las consecuencias de las políticas electoralistas.
Se abre, en definitiva, una nueva etapa en España. Los españoles tenemos cientos de retos por delante, pero creo firmemente en la capacidad de nuestro pueblo, de la tenacidad, de nuestro valores, de nuestra capacidad de trabajo y esfuerzo. Entre todos vamos a salir de esto, nuestros abuelos lo hicieron tras la guerra civil, nuestros padres tras la dictadura. Ahora nos toca a nosotros hacerlo con la crisis económica.
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