Si antes podíamos hablar de incertidumbre, ahora casi puede hablarse de certeza. Certeza de que un posible rescate de España es altamente probable, tal y como los analistas de Morgan Stanley han indicado este viernes. Ante tal escenario, la canciller Angela Merkel se reunirá con Zapatero en Madrid en febrero, acompañada de empresarios y sindicatos alemanes que se verán las caras con sus homólogos españoles, “en una cumbre bilateral de alto contenido económico” según palabras de Zapatero.


La cuestión es que la economía española no consigue levantar cabeza, que sigue elevando su deuda pública, una tasa de desempleo desembocada, un elevado endeudamiento de las empresas, bancos y familias. Por si fuera poco, algunos gobiernos autonómicos han optado por reducir el déficit del modo más estúpido, recortando el presupuesto en los campos que permitirían crecer de forma sostenible a nuestro país en el futuro (tales como educación e i+D+i).
La cuestión es que ya no podemos confiar en nuestros políticos, en nuestros gobernantes. Han fracasado clamorosamente en la gestión de la crisis, y ha llegado el momento en el que los ciudadanos saquemos pecho y solucionemos por nosotros mismos los problemas. Un modo de hacerlo es crear nuestra propia empresa, ser nuestros propios empleadores. ¿Por qué no?
Somos la generación mejor formada de la historia de España. Sin embargo, debido a factores sociológicos (miedo al fracaso, aversión al riesgo) y administrativos (trabas burocráticas para crear una empresa en España), siguen frenando la creación de nuevas empresas, sobre todo entre los universitarios e investigadores. Hay un miedo acérrimo a iniciarse en el mundo empresarial. Emprendedor es sinónimo de romántico trasnochado, de lunático o cuando menos, de ingenuo.

El papel de los gobiernos debe ser lo que se denomina “encerar la tabla de surf”, es decir, debe crear el entorno propicio para el desarrollo de nuevas empresas, flexibilizando el mercado laboral (rebajar el coste del despido) y simplificando la burocracia. Por poner un ejemplo de un país emprendedor, en EEUU se puede dar de alta una empresa por Internet y por tan sólo 200€ algo impensable en España.
Las crisis económicas pueden repercutir negativamente en la vida de los ciudadanos, mermando su calidad de vida, e incluso reducir sus oportunidades. Sin embargo, es en tiempos de crisis cuando se agudiza el ingenio y se estimula la creatividad. Einstein decía acerca las crisis:
No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque las crisis traen progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado.
En tiempo de crisis la imaginación es más efectiva que el intelecto.
Por tanto, el miedo no debe de atenazarnos. Debemos ser valientes. Disciplina, talento y creatividad. Esta crisis no es un pozo sin fondo. Es una oportunidad de oro. Es el momento de introducirse en el mercado y de crear un modelo disruptivo. Es cambiar algo que ya está hecho. Implementar un modelo sobre todo. Es como jugar cuando éramos niños. Establecer estrategias simples y eficaces. Las claves para la innovación: la taza de café, pragmatismo caótico y tomar bebés prestados.
Tal vez sí, sea el momento de dejar de lamentarnos por nuestra mala suerte. Por haber coincidido con esta crisis. Se ha abierto ante nosotros un abanico de posibilidades. Explorémoslas. Explotémoslas.
51.372975
-2.363317
Like this:
Like Cargando...