Los medios de la derecha y el movimiento 15-M


Una vez más los ciudadanos han salido a las calles. Y lo han hecho masivamente y de forma pacífica. Han llenado calles desde Pontevedra hasta Alicante, desde Girona a Cádiz, de Santander a Málaga. Y en Madrid, y en Barcelona. Pero no tan sólo en España. Nuestra diáspora se ha manifestado en Europa y en otros continentes. Silenciar estas movilizaciones es inútil. Pero, ¿qué hacer cuando es una realidad incómoda? El único modo es minimizarlas, o en el peor de los casos, demonizarlas.

No deja de llamarme la atención, que este movimiento, que ha surgido de la indignación inicial de miles de internautas y acabado manifestándose en las calles, provoque tanta repulsa entre los medios de la derecha. Hablan de manipulación de la izquierda, de complot de los socialistas. Nada más lejos de la realidad. Precisamente la mecha fue prendida por el PP, PSOE y CiU al aprobar conjuntamente una ley que cercenaba las libertades en la red. A partir de ahí, se sumaron adeptos e indignados de toda índole, se sumaron frustraciones que dieron lugar al movimiento 15-M.

Decir que los socialistas han orquestado el 15-M es harto absurdo. ¿Organizar un movimiento contra leyes que ellos han aprobado? ¿Un movimiento que apela a no votarles? Cuando menos es meritorio pensar en una estrategia tan retorcida, aunque eso sí, no les falta ni imaginación ni creatividad.

Las reivindicaciones del movimiento se dirigen a puntos muy concretos: listas abiertas, democracia participativa, condena expresa a la corrupción, voto más justo, separación de los tres poderes, un control del sistema financiero, mayor justicia social, eliminar privilegios de políticos y juzgar a los representantes democráticos. Vayamos analizando cada uno de los puntos:

  • Listas abiertas: en la actualidad nuestro sistema electoral se basa en listas cerradas. Es decir, el ciudadano debe votar por un partido; no existe la posibilidad de elegir los candidatos de entre las diferentes listas o al menos, evitar votar a algunos (como los políticos imputados en casos de corrupción). Esta propuesta, en principio, no tiene signo; es decir, no podría encuadrarla ni en la derecha ni en la izquierda. No beneficia a ningún partido. Tan sólo consistiría en otorgar mayor poder de elección al ciudadano.
  • Democracia participativa: este es un punto peliagudo. No debe confundirse la democracia directa con la participativa o semidirecta. La primera también se la conocer como pura; consiste en la democracia en la que la soberanía reside en la asamblea constituida por los propios ciudadanos que quieran participar. Hoy en día sus máximas expresiones son las consultas populares como los referendos, sin embargo como sistema democrático no existe en la actualidad debido a la dificultad de su implantación. La democracia semidirecta o participativa es una dualidad entre el sistema representativo y el directo. Los ciudadanos pueden promover referendos y plebiscitos, dentro de un concepto de consenso nacional en cuestiones relativas a principios básicos y derechos humanos. Es decir, no podría ser promovidas ideas que fueran en contra del interés nacional o que atacasen directamente libertades y derechos básicos de sus ciudadanos o las minorías. En este caso, el movimiento 15-M se muestra claramente a favor de la reforma de la Constitución para introducir la democracia participativa.
  • Corrupción: el 15-M exige un endurecimiento de las leyes anti-corrupción y se muestra favorable a promover leyes que impidan a imputados o corruptos incurrir a las elecciones como candidatos.
  • Voto más justo: este es otro debate controvertido. Se habla de derogar la ley d’Hondt que en la actualidad asigna los escaños o concejales a través de un sistema indirecto y algo complejo. Además se habla de establecer una circunscripción única, aunque sumado a las listas abiertas podría provocar una efecto indeseado: la desidia del votante por la complejidad del sistema de votación (350 candidatos a elegir por partido que se presente en España). Sin embargo, señalan el problema asociado al actual sistema electoral,  que fomenta el bipartidismo, perjudica a partidos minoritarios (IU y UPyD) y favorece a los nacionalistas (por concentración de votos en las provincias). Ya veremos qué opina la derecha cuando Bildu esté en el Congreso.
  • Control del sistema financiero: se defiende la tesis de que una mayor regulación del mercado favorecerá la economía al evitar las temidas burbujas (en los últimos 10 años hemos vivido dos de importante intensidad: la tecnológica del 2000 y la inmobiliaria en el 2008 y siguientes). Está en contra del modelo neoliberal o el “laissez-faire”, que provocó la espiral de especulación financiera en el sector de la construcción en la década de 2000′s.
  • Separación de los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial: especialmente respecto al último. Se ha comprobado en los últimos años el control de los partidos de los altos tribunales, colocando sus candidatos de ideologías próximas, impidiendo que exista imparcialidad en las decisiones del Constitucional o el Supremo.
  • Justicia social: ante la crisis financiera desatada en 2008 y que se ha prolongado hasta la actualidad los Estados han establecido una serie de mecanismos que permitieran inyecciones de liquidez a la banca para estabilizar el mercado financiero, lo que ha incrementado la deuda pública de los países. En la actualidad el gobierno intenta controlar el déficit del Estado a través de medidas anti-sociales como congelar las pensiones, bajar los sueldos a los funcionarios y aumentar impuestos. Todo ello en un contexto económico y social sin precedentes con 5 millones de parados y con escandalosos beneficios de la banca y los directivos (el último dato señala que los directivos de los grandes bancos han aumentado sus retribuciones en un 30%). Ante tal injusto reparto de beneficios (para los directivos) y de deuda (para el pueblo), el 15-M considera que la banca no debe recibir dinero público para sanear sus cuentas, y establecer límites a las retribuciones de los directivos de bancos rescatados.
  • Eliminación de privilegios: desde sus sueldos hasta sus jubilaciones, pasando por coches oficiales, vuelos en primera clase o caprichos varios.
  • Juzgar a representantes democráticos: permitir que aquellos dirigentes que se demuestre que hayan cometido graves irresponsabilidades en su papel como representantes no solamente sean “despedidos” de sus cargos, sino también juzgados en el que caso de que las consecuencias de sus acciones hayan sido graves. ¿O acaso no es juzgado un cirujano si realiza una operación y mata al paciente?

Tras exponer todos estos puntos, tan sólo alguno de ellos puede resultar incómodo para los neo-liberales: el control del sistema financiero y la imposición legal de límites a las retribuciones percibidas por los directivos de bancos rescatados. Pero los demás puntos no tienen un claro perfil político. Un militante del PP puede defender perfectamente las listas abiertas o las separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial. O estar totalmente en contra de la corrupción.

Muchos medios se han lanzado a criticar con tal virulencia al movimiento 15-M que tan sólo podría pensarse que rechazan de plano todas y cada una de sus reivindicaciones. Si es así, ellos mismos se descalifican, ya que apoyar la corrupción, la injerencia del poder ejecutivo en el judicial, o no otorgar más voz a los ciudadanos, son ideas más propias de tiempos pasados, anteriores a la Constitución y la democracia.

Por lo tanto, los medios afines a la derecha, deberían ellos hacer una reflexión, preguntarse si desean que esa ola de cambios los incluya o por el contrario rechazarla de plano. Pero el pánico de muchos dirigentes a perder un ápice de su cuota de su poder y privilegios hace que esta reforma de la democracia se vea maniatada, y incluso tachada de anti-democrática como bombardean diariamente algunos medios.

Se equivocan. No se excluye a nadie. Si quieren que participen en las opiniones, pero sin descalificar. Ayer los ciudadanos, gente de a pie, llenamos las calles y plazas de España. Cuando menos, nos merecemos un respeto. Que abandonen de una vez su actitud de desprecio y de continuas descalificaciones. O los propios ciudadanos les daremos la espalda.

Recopilación de lo mejor del movimiento 15-M


Sigue habiendo muchos que critican abiertamente el movimiento 15-M. En medios de comunicación. En redes sociales. A partir de algunos actos violentos ocurridos en Barcelona, que por supuesto condeno (aunque lo cierto es que ningún diputado recibió ninguna agresión física, ni un hematoma), tanto partidos, como políticos, así como medios de comunicación se apresuraron a señalar con el dedo acusador a un movimiento que ha apelado siempre al pacifismo y condenado los actos violentos. Llama la atención que la clase política, que una y otra vez ha repetido hasta la saciedad que aunque haya “4 corruptos en política, no se puede condenar a todo su conjunto”, rápidamente haya virado la misma acusación hacia todos los ciudadanos que forman parte del movimiento 15-M tachándolos de violentos, antisistema e incluso kaleborroka, asociando al movimiento a un tipo de violencia callejera organizada y respalda por un grupo terrorista. Uno no puede más que quedarse atónito antes tales afirmaciones.

Pero a lo largo de las siguientes horas, se fue desmontando la acusación de los parlamentarios catalanes, cuando descubrimos sorprendidos que agentes infiltrados entre los manifestantes, los alentaban y provocaban para actuar violentamente, y así justificar las cargas policiales. Un juego muy sucio, que con las nuevas tecnologías, con los cientos de cámaras circulantes entre los ciudadanos, permiten desmontar este tipo de manipulación (http://goo.gl/Pqbcw). Además, la intoxicación informativa ha sido escandalosa en algunos medios como Telemadrid, donde han acusado a los manifestantes de violentos mientras emitían imágenes de manifestaciones en Grecia.

A pesar de los intentos de la clase política de desprestigiar y descalificar a los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente reclamando un cambio en sistema, el movimiento sigue creciendo no solamente en número, sino en algo más importante: en profundidad. Numerosos ciudadanos dejan sus testimonios y opiniones en los medios de comunicación, que con claridad meridiana exponen los razones que los han llevado a movilizarse y protestar. Así, podemos leer esta columna titulada ¿Soy yo el violento? de un ciudadano. Algunas joyas nos las han dejado Jorge esta semana, o Cristina hace ya un mes:

Dos ciudadanos anónimos, de a pie, que han sido auténticos portavoces de la desafección política que padece la ciudadanía y la indignación que como ha dicho Cristina nos ha llevado a la acción. Llama la atención que sus mensajes calen mucho más hondo que cualquier mensaje políticos, a pesar de toda la maquinaria de comunicación que poseen los grandes partidos. Y es que mientras que estos últimos se enzarzan en problemas totalmente ajenos a los de los ciudadanos, Cristina y Jorge nos plantean los verdaderos problemas que preocupan a la gente corriente. Denuncian, efectivamente, el control de los medios de comunicación, que desvirtúan la realidad para moldearla al antojo de los representantes democráticos, la banca, las grandes empresas y los ricos.

Pero no solamente ciudadanos anónimos nos han dejado sus brillantes opiniones de por qué debemos seguir construyendo entre todos este movimiento que ha partido, debemos recordarlo, de abajo hacia arriba. Pensadores que encendieron la mecha de la indignación como Hessel o José Luis Sampedro se han unido y han abrazado este movimiento. Sin duda, uno de los mayores activistas que tenemos en nuestro país es Jose Luis Sampedro, que nos ha dejado exposiciones brillantes. Para aquellos que no lo conozcan , José Luis Sampedro es catedrático de Economía, fue subdirector general del Banco de España, miembro de la Real Academia Española (1990) y senador (1977).  En estas últimas semanas ha ocupado nuevamente nuestra atención, tras escribir el prólogo del libro ¡Indignaos! de Hessel. Nos ha dejado algunas entrevistas que merecen la pena ser escuchadas. Yo destacaría, por encima de todo, su apelación a reconquistar la libertad de pensamiento:

Aunque son bastantes vídeos, y alguno un poco largo, merece la pena verlos. Pero además de pensadores como José Luis Sampedro, o ciudadanos anónimos como Jorge y Cristina, también se han sumado a defender el movimiento diferentes periodistas. Así merece la pena leer los artículos: “No más lecciones de democracia” de Antón Losada, “Manifiesto a favor de los indignados y de la democracia” de Juan Carlos Escudier o “Los indignados no son violentos” de Joseba Elola.

Creo firmemente que el movimiento 15-M marcará un antes y un después. Y no porque vaya a cambiar inmediatamente el sistema, sino porque se ha sembrado la semilla. Y ha germinado. Habrá que esperar si sigue adelante o muere en sus primeros meses de vida, pero el paso está hecho. Ahora sólo falta alimentarlo y hacerlo crecer.

19-J: en contra del Pacto del Euro


Mañana, 19 de Junio, los ciudadanos están llamados a salir de nuevo a las calles y plazas para manifestarse en contra del Pacto del Euro, que a grandes rasgos se basa en compromisos sobre moderación salarial, contención del gasto en pensiones y prestaciones sociales, flexibilidad laboral para fomentar el empleo y coordinación de las políticas fiscales. O traducido en otras palabras: apoyar mayores recortes sociales para contener el gasto, reducir los salarios para ser más competitivos, relajar las condiciones de despido de los trabajadores y probablemente, incremento de los impuestos. Todas estas medidas atacan directamente al ciudadano. No se hace mención alguna ni de la banca ni grandes empresas. Como siempre, una vez más, los ciudadanos somos víctimas de un sistema que pretender señalar que es democrático y justo. ¿Democrático? ¿Nos hemos pronunciado los ciudadanos acerca de estas medidas? ¿Justo? ¿Por qué debemos pagar los ciudadanos con nuestro esfuerzo y trabajo los errores que cometieron los especuladores y la banca?

El movimento 15-M vuelve a las calles para denunciar que la próxima semana se aprobará el Pacto del Euro en contra de los intereses del conjunto de la sociedad y la ciudadanía europea. Una  vez más los políticos actúan a espaldas de los ciudadanos y se doblegan a los dictados de los mercados, que esta misma semana han seguido presionando a los gobiernos de los países periféricos, repuntando la prima riesgo de Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia.

 Mañana tenemos, nuevamente, la oportunidad de expresarnos libremente, de forma pacífica, para rechazar unas medidas que van en contra de los intereses de todos los ciudadanos. Exigimos unos servicios sanitarios y de educación de calidad. Exigimos libertad e igualdad. Exigimos más democracia.

POR UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA.

POR UNOS CIUDADANOS MÁS LIBRES.

POR UNA DEMOCRACIA REAL.

¡MANIFIÉSTATE EL 19 DE JUNIO!

De la crispación política a la social


Durante los últimos años hemos oído constantemente acerca de la profunda y radical crispación política que sufre España. Han sido tantos los desencuentros entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, que aquello del “talante” y el “diálogo” nos suenan a especies extintas en el Jurásico.

Hoy he leído en el periódico El Mundo, con cierto desasosiego que en la noche de ayer un grupo de manifestantes acosaron al alcalde de Madrid mientras paseaba a su perro. ¿La razón?: la prohibición de la música en la plaza de Chueca durante el Orgullo Gay, una reivindicación que viene denunciando de la Asociación de Vecinos de Chueca (léase aquí su declaración).

En primer lugar, la actitud de los protestantes es ciertamente vergonzosa (ver vídeo). Los gritos, abucheos, el acoso a un ciudadano, no hacen sino mostrar la carencia de educación y civismo. Si nos centramos en el motivo de la protesta es doblemente vergonzoso: la prohibición de la música en una fiesta popular. La réplica de Gallardón a los manifestantes fue impoluta y educada: “Aquí viven mi mujer y mis hijos; hacerle esto no es de justicia”. Ciertamente. No era ni el lugar, ni el momento.

En segundo lugar, la prohibición no ha sido una medida caprichosa del Ayuntamiento: la Asociación de Vecinos de Chueca han denunciado en numerosas ocasiones tanto la inseguridad (e insalubridad) como el fuerte impacto medioambiental en el barrio durante los festejos. Y con mucho razón. Para quien haya estado en la Parade habrá podido percatarse de que la tumultuosa fiesta ocasiona tapones humanos en las calles más estrechas, las plazas están abarrotadas de gentes, con cristales, botellas, suelos húmedos y resbaladizos. Imagínense qué podría pasar si tiene lugar un altercado y se produce una avalancha humana; sin duda las consecuencias podrían ser terribles.

El último responsable de la seguridad de los ciudadanos en dicha fiesta corresponde al Ayuntamiento. Tomando nota de los avisos de la Asociación de Vecinos, ha decidido tomar algunas medidas para incrementar la seguridad, no sólo de los vecinos, sino también de los asistentes al Orgullo.

También hay que señalar que esta prohibición no busca suprimir el Orgullo Gay; el Ayuntamiento es bien conocedor de que no se puede matar a la gallina de los huevos de oro. Cada año se incrementa el número de asistentes. Vienen miles de turistas gays (en general con rentas más altas) para ocupar hoteles de lujo, gastar su dinero en restaurantes, cafeterías y pubs. Pero es cierto que en los últimos años se ha convertido en la fiesta más multitudinaria de Madrid, y se ha ido incrementando así mismo el número de asistentes. Con lo cual es normal que se tomen medidas encaminadas a proteger a los ciudadanos.

En la columna del periodista Arcadi Espada se denuncia la “batasunización de España”. Bien, si por eso entendemos que ha ido “increcendo” la crispación social, las protestas y la radicalización del conjunto de las sociedad, podemos afirmar, efectivamente, que está teniendo lugar dicho proceso. Pero, ¿la culpa es de los ciudadanos? ¿Pero qué esperaba España, qué esperaban los políticos? Casi 5 millones de parados, recortes sociales, corrupción política, privilegios a grandes empresas y sector bancario. ¿Acaso esperaban una palmadita en la espalda y un “bien hecho”?

Durante años los ciudadanos de a pie, hemos tenido que soportar la llamada “crispación política”. Soportar que nuestros representantes se dediquen insultos y burlas que producen pudor. Ahora dicha crispación se ha trasladado a las calles, a las gentes y a los ciudadanos. La gente está cabreada, mosqueada, cansada, indignada. Y eso da lugar a una continua protesta, incluso en las cosas más banales, y por supuesto, que muchos sean instrumentalizados por grupos (sean políticos o de otra índole) para canalizar esa frustración en sus propios intereses.

Como he dicho en mi artículo anterior, los ciudadanos deben abandonar urgentemente su mutismo, pero el mutismo de la razón, la reflexión y el pensamiento. Acusan al Gobierno, o a los partidos, de “aborregar” el pensamiento ciudadano, pero cuidado, la indignación también es cegadora. Es fácil ser manipulado, sea por quien sea, medios de comunicación o grupos sociales. Lo importante es estar bien informado y tratar de ser lo más objetivo posible. Y lo demás son zarandajas.

Por último, puntualizar que aunque El Mundo no ha tardado en etiquetar de “indignados” a ese grupúsculo de manifestantes que han rodeado y acosado a Gallardón, no es cierto que se corresponda con la actitud del movimiento 15-M y los integrantes que buscan una democracia más justa. Yo soy uno de esos indignados, pero ni mucho menos apruebo o celebro el bochornoso espectáculo de ayer por la noche en el barrio de Madrid. Quiero dejar claro que condeno el acoso al que se vio sometido el alcalde Gallardón, y espero que no se vuelva a repetir.

Sin embargo, los políticos deben tomar nota. La crispación irá en aumento. La crisis griega, lejos de llegar a buen puerto, sigue agudizandose, arrastrando a nuestra economía. La prima riesgo española no deja de incrementarse, y las exigencias de los mercados al Gobierno español irán en paralelo. Si no se cumplen las expectativas de crecimiento que ha estimado el Ejecutivo español, es muy probable que haya que aplicar nuevos recortes sociales. El estallido social puede ser una realidad en 2012. Y el año que viene a los políticos le gustará un poco menos serlos.

Reflexión sobre el movimiento 15-M: libertad de pensamiento


El día 15 de Mayo de 2011, una semana antes de las elecciones municipales y autonómicas de España inclinaran la balanza de poder hacia la derecha, tuvo lugar una multitudinaria manifestación en muchas ciudades españolas, bajo el paraguas de DemocraciaRealYa, NoLesVotes, JóvenesSinFuturo y Malestar.org, denunciando un sistema que ha minado los derechos de los ciudadanos, coartado libertades, pervirtiendo la democracia.

En mi opinión, sin duda el efecto más nocivo ha sido la erosión de la libertad de pensamiento. Una libertad que se dice relativa, porque tan sólo se puede ejercer si uno es consciente de ella. Pensar no es trasladar las palabras de políticos en nuestras bocas. Pensar significa ejercer un complejo sistema de evaluación y procesamiento de información que nos permita así mismo elaborar un pensamiento y reflexión profundas.

Las nuevas tecnologías nos han permitido comunicarnos instantáneamente con todo el mundo, obtener cantidades ingentes de información y de forma inmediata. Internet ha sido la revolución tecnológica cultural más importante desde la invención de la imprenta en 1450, por Gutenberg. Sin embargo han tenido un efecto perverso (y lo están teniendo): la avidez de nuestro cerebro por nueva información está haciendo mella en la reflexión profunda que reclamaban los pensadores griegos; en vez de ello, nuestra mente está en contínua demanda de nueva información, procesando diferentes tareas a la vez, sobrecalentando las neuronas encargadas del proceso cognitivo. Esto se traduce en la dificultad de construir un pensamiento más complejo, más elaborado, metódico y racional, sustituyéndo por uno más rápido, supérfluo y multitarea.

Todo lo anterior nos lleva a lo siguiente: el contínuo bombardeo a través del móvil, televisión e Internet de contínuas y inagotables emisiones de información, impiden que construyamos un pensamiento complejo que nos lleva a la simplicidad. No nos hacemos preguntas. No pensamos. No reflexionamos. Asimilamos información de forma hueca, estéril; nuestros pensamientos son autómatas: responden sin una reflexión previa. Están tan vacíos y huecos.

Por ello, cuando el movimiento 15-M salió a las calles, pedía que desconectáramos nuestros cerebros de las máquinas, y nos dispusiéramos a hablar en las calles. A compartir reflexiones e intercambiar pensamiento. Se constituyeron asambleas, que a muchos recordaron las ágoras griegas, antiguas plazas donde el pueblo discutía las leyes.

Es cierto que en nuestro tiempo, el ágora carece de sentido práctico. Pero ha sido el resurgir de ese pensamiento más profundo, de esa reflexión inquisitiva, aquella que no nos lleva a respuestas, sino a más preguntas. Se han desarrollado debates, discusiones, ideas.

Muchos han criticado estas asambleas. Las han satirizado. También a los que las formaban. Los han tachado de “perro-flautas” o “anti-sistema”. Y son estos mismos los que critican, los que nunca han querido abandonar la seguridad que les proporciona el pensamiento supérfluo, la repetición vacía, la manipulación del bombardeo informativo o el panfleto oficial de su partido. No han querido participar de la libertad de pensamiento. Prefieren ceder ese derecho a otros. Las preguntas son incómodas. Y necesitan tan sólo las respuestas. Sencillas, simples. Que no admitan discusión o otros puntos de vista. Son “perro-flautas”, “anti-sistema”, “ni-nis”, “vagos”.

Alabo el movimiento 15-M, no porque defiendan determinadas ideas; no porque sean capaces de cambiar el sistema. No. Es mucho más importante: han conseguido despertar las mentes de muchos, han logrado la libertad de pensamiento de otros tantos.

La libertad de pensamiento es la más importante de todas las libertades. No porque creas que tus pensamientos son libres, tú lo eres. Tienes que preguntarte contínueamente si es así. Sin la libertad de pensamiento, nunca se podrá ejercer ninguna otra. Y la pregunta es: ¿somos realmente libres?