Orgullo y prejuicio: salir del armario
Mañana se cumple el 40º aniversario de los conflictos violentos que tuvieron lugar entre la comunidad LGTB y la policía, desencadenada por una redada policial el día 28 de junio de 1969 en el local neoyorquino Stonewall Inn. A partir de estos disturbios, la comunidad LGTB se organizó para reinvindicar sus derechos, en un momento de grandes reinvindicaciones sociales, como movimiento afroamericano por los derechos civiles (1955-1968), la contracultura de los 60 y las manifestaciones contra la guerra, que sirvieron de catalizador para originar del día del Orgullo gay.
Algunos periódicos, como El Mundo, recogen estos días numerosas noticias relacionadas con el día del Orgullo Gay, y entrevistas a reconocidos y famosos homosexuales de España. Una labor periodística que alabo y felicito desde mi blog.
Hace unas semanas, me encontraba con dos amigos tomando un vino en el restaurante Bierzo Enxebre (que por cierto, os recomiendo que visiteis, ponen unas tapas muy ricas), y entablando una entretenida tertulia. En cierto momento, la conversación giró alrededor del rechazo social hacia las minorías (inmigrantes, homosexuales,…). Hablamos sobre nuestra lucha individual frente a la exclusión social, y a favor de la normalización. Llegamos a la conclusión de que existen diferentes grados de aceptación personal o lo que se conoce popularmente en el mundo homosexual como “salir del armario”. Y existen dos ámbitos en los que es extraordinariamente difícil de comunicar tu opción sexual: en la familia y el trabajo.
En la familia te atenaza el miedo a ser rechazado por las personas que más te aman. Influyen muchos factores a la hora de decidir comunicarlo a la familia: independencia económica, situación familiar, tolerancia/intolerancia hacia la homosexualidad, etc. Cada caso personal es único, y el modo de tratarlo también debe ser único. Tachar a la ligera de “armarizado” a un homosexual porque decide no comunicarlo temporalmente a la familia es sencillamente injusto.
En el trabajo, la situación ha evolucionado positivamente hacia la normalización, fundamentalmente entre los compañeros de trabajo. Sin embargo queda mucho camino por recorrer, y todavía son muchos los que temen que su orientación sexual pueda perjudicar su posición o progresión laboral, a causa de la intolerancia.
Hoy se publicaba en el periódico El Mundo una lista del Top 50 de los homosexuales más influyentes de España, y se adjuntaba una entrevista al magistrado Fernando Grande-Malaska y al presentador ferrolano Jesús Vázquez. Ambos muestran su hartazgo por representar todos los años al colectivo LGTB. Pero sin duda, la entrevista a Grande-Malaska, uno de los pocos homosexuales públicos que admiro sinceramente, es la más interesante. Habla de la situación actual de los homosexuales, de las dificultades a las que se deben enfrentar en su vida cotidiana y del papel activo que debe tener cada uno de los homosexuales hacia la normalización.
En mi opinión, todos los homosexuales debemos ejercer una posición activa por la normalización social de las diferentes opciones sexuales; pero debe respetarse del mismo modo, el derecho a la intimidad personal, y la libre elección individual. No puede ni debe forzarse a nadie a hacer pública su condición sexual (conocido como “outing”, forzar a alguien a salir del armario).
Pero, ¿dónde se encuentra la línea entre la intimidad y la completa aceptación? ¿Puede uno aceptarse completamente encubriendo de forma disimulada su orientación sexual? ¿Salir del armario significa publicar su sexualidad? Sin duda, siempre resulta más sencillo cuando hemos conseguido confesarnos a los amigos, a nuestros compañeros de trabajo y a nuestra familia. Más fácil aún si tienes pareja. Considero que se tienen que ir dando pequeños y seguros pasos, dependiendo siempre de la situación personal de cada uno.
Es cierto que la aceptación personal ayudará a la normalización social de todos los homosexuales. Son dos pasos que lejos de excluirse, actúan de forma sinérgica. Sin embargo, el camino no es fácil. A pesar que ha mejorado la aceptación social de la homosexualidad, que se ha caminado hacia la normalización y que se han ampliado enormemente nuestros derechos, todavía existen la intolerancia, la incomprensión y la discriminación por razón de la orientación sexual.
Mañana (ya hoy, son más de las 00.00) se conmemora el día del primer movimiento a favor de las libertades sexuales. Cada uno que viva su opción sexual con libertad y sin tapujos. Que el orgullo se coma las prejuicios. Salgamos tod@s de nuestros armarios.
Grazas! A partir de agora interactuarei un pouco máis, prométocho
Ostia! Que cambiado está isto! non sabia que eras ti!!!! :S